La caravana de camellos avanzaba bajo un sol blanco. Evelyn, Jonathan, Rick y un grupo de mercenarios estadounidenses liderados por el arrogante Beni Gabor —antiguo compañero de Rick que lo había traicionado— se enfrentaban en una carrera por llegar primero a Hamunaptra.

—Necesito dinero. Ustedes necesitan un guía que no le tema a los muertos. Escuché que buscan a alguien que los lleve a Hamunaptra, la Ciudad de los Muertos.

Evelyn ignoró el peligro y agarró el papiro. Era un fragmento de piel de carnero, con jeroglíficos extraños que nunca había visto. En el centro, un dibujo: un hombre envuelto en vendas, con los brazos cruzados y un símbolo que decía "No leer en voz alta" .

Y encima del sarcófago, colocaron la estatua de Anubis, con los ojos pintados de cinabrio, mirando hacia el este… esperando.

Los hombres huyeron cuando la policía montada apareció entre la multitud. Rick guardó el amuleto en su camisa, se ajustó el sombrero de fieltro y caminó hacia el Museo Egipcio.

Rick llegó detrás de ella, cubierto de sangre por un corte en la frente.